Conductas saludables compensan riesgo genético

Conductas saludables compensan riesgo genético

Conductas saludables compensan riesgo genético

Un estilo de vida favorable puede contribuir a la disminución de la probabilidad de sufrir deterioro cognitivo incluso en pacientes con susceptibilidad definida por su genoma.

Los factores genéticos aumentan el riesgo de demencia, pero se desconoce hasta qué punto pueden ser compensados por elementos del estilo de vida.

Para abordar este asunto, Ilianna Lourida y colaboradores de la Universidad de Exeter, Reino Unido, investigaron si un estilo de vida saludable se asocia con un menor riesgo de demencia, independientemente de la carga genética de los individuos. El diseño del estudio correspondió a un análisis de cohorte retrospectivo que incluyó adultos de ascendencia europea de al menos 60 años de edad sin deterioro cognitivo o demencia al inicio. Los participantes se unieron al estudio UK Biobank de 2006 a 2010 y se les dio seguimiento hasta 2016 o 2017. Las variables del estudio fueron una puntuación de riesgo poligénico para el trastorno con categorías: bajo (quintil más bajo), intermedio (quintiles 2 a 4) y alto riesgo (quintil más alto). Además, una puntuación ponderada de estilo de vida saludable, que incluye no fumar, actividad física regular, dieta adecuada y consumo moderado de alcohol, clasificados en estilos de vida favorables, intermedios y desfavorables. Finalmente, las medidas de resultado principales fueron la demencia por todas las causas, evaluada mediante registros de pacientes hospitalizados y de defunción.

Un total de 196.383 individuos (edad media [DE], 64,1[2,9] años; 52,7% mujeres) fueron objeto de seguimiento durante 1.545.433 persona-años (mediana [rango intercuartil] de seguimiento, 8,0 [7,4 - 8,6] años). En general, el 68,1% de los participantes siguió un estilo de vida favorable; el 23,6%, uno intermedio; y el 8,2% sostuvo hábitos desfavorables. Un 20% tenía altas puntuaciones de riesgo poligénico; 60%, intermedias y 20% tenía puntuaciones bajas. De los participantes con alto riesgo genético, el 1,23% (IC del 95%: 1,13% a 1,35%) desarrolló demencia en comparación con el 0,63% (IC del 95%: 0,56% a 0,71%) de los participantes con bajo riesgo (cociente de riesgos [CR] ajustado, 1,91 [IC del 95%: 1,64 a 2,23]). De los participantes con un alto riesgo y un modo de vida desfavorable, el 1,78% (IC del 95%: 1,38% a 2,28%) desarrolló demencia en comparación con el 0,56% (IC del 95%: 0,48% a 0,66%) de los participantes con bajo riesgo y un estilo de vida saludable (cociente de riesgos: 2,83[IC del 95%: 2,09 a 3,83]). No hubo interacción significativa entre el componente genético y los factores de estilo de vida (P = 0,99). Entre los participantes con alto riesgo genético, 1,13% (IC del 95%: 1,01% a 1,26%) de los que tenían conducta saludable desarrollaron demencia en comparación con 1,78% (IC del 95%: 1,38% a 2,28%) con hábitos desfavorables (CR, 0,68[IC del 95%: 0,51 a 0,90]).

En conclusión, entre adultos sin deterioro cognitivo, tanto un estilo de vida perjudicial como un alto riesgo genético se asocian significativamente con un mayor peligro de demencia. Contrariamente, hábitos favorables se vinculan con una menor probabilidad de desarrollar el trastorno entre los participantes con elevada predisposición genética.


Agregar Nuevo Comentario0